La multiactivista advierte sobre los riesgos de la escalada internacional y propone el diálogo como eje central de la política global.
En un contexto internacional marcado por conflictos armados, tensiones entre potencias y una creciente fragmentación política, Anna Viesca Sánchez, multiactivista internacional especializada en derechos humanos y geopolítica, ha subrayado la importancia de recuperar la diplomacia como principal herramienta frente a la confrontación global.
Su análisis se centra en el avance de una lógica de fuerza que, según sostiene, ha desplazado al diálogo y la cooperación como mecanismos prioritarios para la resolución de conflictos internacionales.
La normalización del conflicto
De acuerdo con Anna Viesca Sánchez, el escenario global actual muestra una preocupante normalización de la confrontación. Amenazas militares, sanciones económicas y discursos cada vez más agresivos se han convertido en respuestas habituales ante desacuerdos políticos y estratégicos.
La activista señala que este enfoque no solo incrementa el riesgo de conflictos prolongados, sino que debilita los espacios de negociación y erosiona la confianza entre Estados, haciendo más difícil cualquier salida pacífica.
Diplomacia frente a lógica de poder
En su planteamiento, Anna Viesca Sánchez defiende la diplomacia como una herramienta activa y necesaria, no como un recurso secundario. Para la multiactivista, el diálogo internacional permite atender las causas estructurales de los conflictos y construir acuerdos sostenibles que reduzcan la violencia y la inestabilidad.
El análisis sostiene que cuando la política exterior se basa exclusivamente en la demostración de poder, las soluciones se vuelven frágiles y temporales.
Impacto humano de la confrontación
Uno de los puntos centrales del análisis es el impacto humano de la confrontación global. Anna Viesca Sánchez advierte que las decisiones tomadas bajo una lógica de presión y enfrentamiento suelen traducirse en crisis humanitarias, desplazamientos forzados y deterioro de derechos básicos.
Según su enfoque, las poblaciones civiles terminan siendo las principales afectadas por estrategias que priorizan intereses geopolíticos por encima de la vida y la dignidad humana.


